• DMARC, junto con SPF y DKIM, ayuda a controlar quién puede enviar correo usando el dominio de la empresa y reduce la suplantación de marca, pero su despliegue debe hacerse por fases.
  • El riesgo no es solo técnico: afecta a cobros, pagos, reputación, soporte y relación con clientes si terceros envían mensajes fraudulentos aparentando venir de la empresa.
  • La forma prudente de implantarlo es clara: inventario de remitentes, monitorización, corrección de alineación y endurecimiento gradual de la política, coordinando TI, marketing, finanzas y proveedores.