• Un proceso JML bien implantado reduce dos costes muy concretos: el tiempo hasta que una persona puede ser productiva y el riesgo de mantener accesos incorrectos o no revocados.
  • RR. HH. debe actuar como fuente de verdad para activar eventos de alta, cambio y baja; sin ese punto de control, el proceso se fragmenta y pierde fiabilidad.
  • La clave operativa no es añadir burocracia, sino estandarizar roles, definir responsables, fijar SLAs medibles y revisar excepciones de forma periódica.