• El coste de una caída debe estimarse por servicio de negocio y por escenario de tiempo —por ejemplo, 1 hora, 4 horas y 1 día—, no como una cifra abstracta de “impacto TI”.
  • Un modelo útil no busca precisión falsa: combina rangos razonables para ingresos, productividad, recuperación, compromisos contractuales y coste de oportunidad.
  • La utilidad real del ejercicio está en convertir el impacto en decisiones: RTO/RPO, prioridades de inversión, exigencias a proveedores y backlog de resiliencia.