• Muchas fugas evitables no ocurren por ausencia total de tecnología, sino por tres rutas previsibles mal gobernadas: salida por correo, compartición documental y copias locales o sincronización en equipos.
  • Un DLP mínimo viable no busca cubrirlo todo, sino reducir riesgo real rápido con 3 flujos priorizados, entre 5 y 8 reglas, excepciones trazables y una fase de monitorización para ajustar falsos positivos.
  • El éxito no se mide por “tener DLP”, sino por operar un control útil: menos compartición insegura, alertas accionables, tiempos de resolución razonables y fricción contenida para negocio.