- Guardar datos “por si acaso” aumenta el impacto potencial de un incidente, eleva costes operativos y complica auditorías, solicitudes internas y decisiones de negocio.
- Una política mínima de retención y borrado no exige perfección ni un inventario completo desde el día uno: basta con definir categorías, responsables, reglas simples y un circuito controlado de excepciones.
- El mayor retorno suele llegar al actuar sobre pocos repositorios de alto volumen y alto riesgo, con métricas básicas que permitan demostrar reducción de exposición y mejora de orden operativo.
Contratos con clientes: compromisos de seguridad realistas (SLA, notificación, evidencias) que no maten margen
Los compromisos de seguridad en contrato deben formularse como capacidades operables, medibles y demostrables, no como promesas absolutas que luego nadie puede cumplir sin disparar coste y riesgo.